¿Por qué himnos? Las promesas de Dios (no las nuestras)

 

De ¨Por qué todavía necesitamos himnos en un mundo postmoderno: El poder formativo de la adoración¨ por Kevin Twit:

Los himnos nos enfocan en las promesas de Dios más que en las nuestras! Crecemos alimentándonos del carácter de Dios revelado y al participar del banquete de Sus promesas. Muchos cantos modernos, con su énfasis casi constante en lo que nosotros queremos hacer, (“Señor, yo solo quiero….”) fallan en enseñarnos a depender en el amor de Dios por nosotros. Como dice 1 Juan 4:16 (“Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros.”). Necesitamos recordar el himno de Augusto Toplady “Roca de la Eternidad” (originalmente titulado “Una oración viva y muerta para el más santo creyente en la tierra”) “Aunque sea siempre fiel, aunque llore sin cesar, del pecado no podré, justificación lograr; sólo en ti teniendo fe, sobre el mal podré triunfar.”

3 pensamientos en “¿Por qué himnos? Las promesas de Dios (no las nuestras)

  1. Los mejores recuerdos de mi infancia han sido los himnos que mi abuelita nos cantaba para dormir, los que mi tía Bety silbaba desde su recámara porque ya no podía hablar ni caminar… las primeras poesías que aprendí de memoria… Pero lejos de ese valor romántico que tienen para mi vida, no fue sino hasta hace unos años que entendí que los himnos de mi historia son reflefo de la teología, del estudio arduo y gozoso de la palabra de Dios, de la inspiración que el Santo Espíritu provoca en las almas de los compositores.
    Regresar a lo que nos formó es de sabios.
    A Dios sea la gloria por este maravilloso proyecto.
    Un abrazo desde el caribe mexicano.

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