Por qué todavía necesitamos himnos en un mundo postmoderno: El poder formativo de la adoración

Rev. Kevin Twit (Julio 2003)
Traducción por Ruth Zurielly Martinez
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Introducción: ¿Realmente Está Sucediendo un Nuevo “Movimiento”?

El testimonio de Lori “Habiendo venido de un grupo juvenil preparatoriano que dependía
completamente de las típicas canciones de alabanza, levanté la nariz con cierto desdén
cuando se me entregó un himnario en mi primer visita al ministerio universitario
(http://www.ruf.org). No entendía mucho de los versos poéticos y llenos de imágenes y la palabra
himno automáticamente significaba para mi, música aburrida. Pero conforme las semanas
pasaron, me encontré enamorándome de los himnos antiguos y la idea de ponerles música
nueva (y muy hermosa). Las palabras son tan profundas y llenas de verdad que uno no
puede evitar ser quebrantado. Cantar himnos ha cambiado mi vida muy seriamente y me
ha liberado de sentirme frustrada por versos superficiales que se enfocan en cómo me
siento yo con respecto a Dios, cosa que siempre está cambiando. Los himnos me han
permitido centrar mi adoración en el Evangelio, que en turno me impulsa a amar al Dios a
quien tengo tendencia a odiar y alejarme de él.”

¿Qué está sucediendo? Vea Los Evangélicos Mas Jóvenes (The Younger Evangelicals) de
Robert Webber, Bobos en el Paraíso (Bobos in Paradise) de David Brooks, y Los Nuevos
Fieles (The New Faithful) de Colleen Carroll. Webber escribe, “Encuentro tres tendencias
en la adoración del evangélico joven. Éstas son (1) una reacción al culto para
entretenimiento, (2) un anhelo por experimentar la presencia de Dios, y (3) la restauración
de los elementos litúrgicos en la adoración.”

“Mi abuela lo guardó, mi madre lo tiró, y ahora yo estoy comprándolo de regreso”

¡Raíces y alas! “El desafío es proveer raíces y alas—darle a los jóvenes un sentido de
conexión con el pasado que no les robe su visión del futuro.”
Gerard Kelly “Retro-futuro”

I. El Culto es Formativo – Lex Orandi Lex Credendi (La ley de la oración es la ley de la creencia.)

“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del
Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu
del Señor.”
2 Corintios 3:18. ¡El poder expulsador de un nuevo afecto! ¡La adoración nos
forma y nos moldea! Nuestros corazones son atraídos de otros “tesoros” conforme nuestros
ojos son abiertos para ver a Jesús como realmente es. Thomas Chalmers (El presbiteriano
escocés del siglo XIX) llamó a esto el “poder expulsador de un nuevo afecto.” Con esa
frase, él quiere decir que uno realmente nunca se olvida de un amor hasta que otro nuevo
llega. En la adoración buscamos ¨que Jesús se vuelva más bello y creíble para nosotros.¨
(¡La frase maravillosa de Bill Lane!) Veamos “Tu, bella fuente de deleite verdadero” por
Anne Steele (siglo XVIII) “Tu, bella fuente de deleite verdadero, a quien yo adoro sin
haberlo visto. Revela tu hermosura a mi corazón, para que te pueda amar más!”

¡La adoración restaura nuestra sanidad! Buscamos que Dios restaure nuestra sanidad para
que podamos vivir de acuerdo a la verdad del evangelio en lugar de hacerlo de acuerdo al
mundo de fantasía en el que debemos ganar el favor de Dios y manipularlo para hacer lo
que nosotros queramos. Nuestro problema básico como creyentes es la idolatría. Con
mucha frecuencia adoramos a un “dios” que es mucho menos que el Dios de la Biblia. Pero
el evangelio nos sana de nuestra idolatría al mostrarnos que ya tenemos aquello que
estamos tratando de obtener de nuestros ídolos. Sea poder o seguridad o significado, ya lo
tenemos en Jesús. Cuando vemos esto, y esta verdad se conecta a nuestros corazones,
¡somos transformados!

El anhelo de experimentar a Dios. Los postmodernos anhelan experimentar a Dios y los
himnos son una de las expresiones más ricas de experiencia Cristiana que tenemos—¡son
una verdadera puerta a sentir la verdad en nuestros corazones en lugar de solo “saberla” en
nuestras cabezas! Veamos “Levántate, mi alma levántate” de Wesley para un gran ejemplo
de clamar a Dios y sentir lo que confesamos. “Levántate, alma mía, levántate, sacúdete tus
miedos culpables, el sacrificio sangrante, aparece a favor mío.”
Este himno de comunión
es una súplica a nuestra alma a sentir lo que vemos mostrado en los sacramentos!

II. ¡Los Himnos Nos Ayudan a Crecer!

Los himnos nos enseñan la rica teología que realmente necesitamos! Si tenemos una visión
limitada de quién es Dios y qué es el evangelio, nuestra experiencia de éstos también será
limitada. ¿Por qué escribe Pablo la explicación más larga del evangelio a gente que es
(literalmente) famosa mundialmente por su fe? (Romanos 1:8) Porque, como dijo Lutero,
tenemos una fuga del evangelio, y este necesita entrar en nuestras cabezas a golpes una y
otra y otra vez!

¡Los himnos nos exigen y hacen crecer! Los postmodernos desprecian un evangelio
diluido y sin contenido!
“La gente piensa que si hacemos las cosas fáciles para los
jóvenes adultos, los atraeremos, [pero en realidad] es exactamente lo opuesto. Los jóvenes
están buscando una causa, una razón para vivir. Necesitan algo a lo cual dar sus vidas. Un
cristianismo que dice, “Ve a la iglesia el domingo y sé una buena persona” – esa no es una
causa! El cristianismo no dice que vayas a la iglesia el domingo, Jesús dijo, “Aquel que
pierde su vida la encontrará.” En otras palabras, “Si no me amas sobre todas las cosas, no
eres digno de mi.” Pero a pocas personas se les da ese mensaje.”

Rosalinda Moss (citada en Los Nuevos Fieles [The New Faithful] por Carroll) dice que ¡no
tengas miedo de tener contenido en tus cultos de adoración! A veces quizás hasta tendremos
que preguntarle a alguien lo que significa una línea. Pero ¿quién dice que todo lo que
cantamos debe ser instantáneamente accesible? No hay valor en aprender cantos que
requieran algo de trabajo? ¿Por qué es el himno “Jesús He Tomado Mi Cruz” de Henry Lyte
uno de los himnos favoritos de mis estudiantes? Yo creo que es porque nos ofrece
orientación con respecto a lo que la vida Cristiana realmente es, y no endulza las cosas para
nada!

    “Jesús he tomado mi cruz, para dejar todo y seguirte a ti.
    Destituido, despreciado, abandonado, de ahora en adelante tu serás mi todo
    Toda ambición amada perezca, todo lo que he buscado, o esperado, o conocido
    Mas, ¡que rica es mi condición! Dios y el cielo siguen siendo míos.”
    “Deja que el mundo me desprecie y me deje; también han dejado a mi Salvador
    Los corazones humanos y apariencias me engañan, tu no eres como ellos, falso.
    Oh, mientras tu me sonríes, Dios de sabiduría, amor, y fuerza,
    Mis enemigos pueden odiarme, y mis amigos desconocerme, muestra tu rostro y todo es
    luz.”

III. ¡Los Himnos nos enfocan a dónde el enfoque necesita estar!
Los himnos son mini-meditaciones de las “paradojas” del evangelio que nos impulsan a la
adoración.
C.H. Spurgeon una vez dijo “Cuando no puedo entender ninguna cosa en la
Biblia, parece como que Dios ha puesto una silla para mi, en la cual arrodillarme y
adorar; y que los misterios tienen la intención de ser un altar de devoción.”
Yo pienso que
es un buen consejo. Los himnos son una oportunidad para sentarse en un misterio. Como
“¿Podría ser que tú, mi Dios tuvieras que morir por mi?!” hasta que comience a entrar en
nuestro corazón! Otro gran ejemplo es el himno de Augustus Toplady “Oh Amor
Incomprensible, que te hizo sangrar por mi. El juez de todo ha sufrido la muerte para
hacer libre a su prisionero!”
El mas grande misterio no es por qué existe la maldad, sino
por qué Dios sufriría por Sus enemigos?! Si alguna vez perdemos nuestro asombro de eso,
entonces estamos en graves problemas!

Muchos himnos de hecho nacen de la meditación en las escrituras – un arte que con
desesperación necesitamos volver a aprender!
Tim Keller (pastor de la Iglesia Redentor en
Nueva York) dice que la meditación es pensar una verdad hacia adentro (dentro de tu
corazón) y entonces pensarla hacia afuera (pensando las implicaciones de esta verdad para
tu vida, etc.) Eso es lo que los himnos nos ayudan a hacer conforme toman un tema y lo
voltean dejándonos observarlo de muchos ángulos diferentes. Y como frecuentemente
sugerirán (aunque no por medios que puedan agotar) formas en las cuales esta verdad deba
cambiar nuestras vidas. De esta forma, ellos modelan cómo meditar en las escrituras y las
verdades del evangelio. Esta no es sólo una feliz coincidencia, sino que nace del hecho de
que los himnos usualmente son el resultado de la meditación en primera instancia!
Un gran
ejemplo de esto es “Cuán Dulce el nombre de Jesús” de John Newton (siglo XVIII).Tenemos las notas del sermón de Newton del día en que introdujo este himno a sucongregación y revela que su texto fue “… Tu nombre es como ungüento
derramado…”
(Cantares 1:3) Y mientras reflexionó en ese texto a lo largo de la semana vio
que su cumplimiento fue en Jesús, y la implicación para las pruebas y tribulaciones de la
vida Cristiana. ¿Cuándo fue la última vez que obtuviste tanto de meditar en Cantares 1:3?

Los himnos nos recuerdan que solo podemos acercarnos a Dios a través de la sangre
derramada de Jesús (1 Pedro 2:5)
Es sorprendente lo poco que es celebrado el evangelio en
algunos cantos modernos. La idea de que nosotros sólo nos acercamos a Dios como
Cristianos a través de la sangre de Cristo, es (espero) asumido pero raramente mencionado!
Y cuando la cruz es mencionada, sólo es mencionada, nunca es explicada o desempacada, o
mirada fijamente. El tema más grande es el querer ver el rostro de Dios y Su gloria, pero la
cruz es el camino a través del cual vemos el rostro de Dios, y es la expresión más plena de
Su gloria! (Lutero llamó a esto “la teología de la cruz” y necesitamos re-aprender esta
teología – especialmente en la América de clase media!) Necesitamos mirar la cruz más
profunda, rica, y largamente, y lo que ésta significa! Como Lutero recomendó “Por cada
mirada que des a tu pecado, mira 10 veces a la cruz!
” Pero raramente miramos a nuestro
pecado, quizás porque no vemos a la cruz lo suficiente! Porque si realmente ves tu pecado
sin ver a la cruz como algo enorme—te devastará!

Los himnos nos enfocan en las promesas de Dios más que en las nuestras! Crecemos
alimentándonos del carácter de Dios revelado y al participar del banquete de Sus
promesas.
Muchos cantos modernos, con su énfasis casi constante en lo que nosotros
queremos hacer, (“Señor, yo solo quiero….”) fallan en enseñarnos a depender en el amor de
Dios por nosotros. Como dice 1 Juan 4:16 (“Y nosotros hemos conocido y creído el amor
que Dios tiene para con nosotros.”). Necesitamos recordar el himno de Augusto Toplady
“Roca de la Eternidad” (originalmente titulado “Una oración viva y muerta para el más
santo creyente en la tierra”) “Aunque sea siempre fiel, aunque llore sin cesar, del pecado no
podré, justificación lograr; sólo en ti teniendo fe, sobre el mal podré triunfar.”

Indelible Grace 2005
http://www.igracemusic.com/resource/articles/formativepower1.htm

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